Fueguita Capitulo 1

De un tiempo a esta parte Adela, tenía la sensación de que siempre la estaban observando, nunca fue capaz de confesárselo a nadie, no quiso  parecer una paranoica. Aunque ya no era una niña y sabia distinguir cuando algún chico miraba a hurtadillas sus pechos la inquietante sensación que tenia no era por eso…sentía que la vigilaban. Fue en sus intentos de quedar a solas con Brandan cuando se dio cuenta de que siempre estaba a la vista de algún adulto. Podía ser  Padre o Madre, Sarisa o Melton o incluso el viejo Triskelion quien la estuviese vigilando, pero no podía estar nunca a solas. Hasta la Señorita Muna le hacía quedarse con ella cuando salían de excursión. Todos los demás podían perderse en el bosquecillo y ella debía permanecer en  compañía de la excéntrica profesora. En esas ocasiones, sus amigas Thera y Trianka habían aprovechado para hacerlo con sus chicos, ella seguía virgen. Pero no esperaba seguir siéndolo por mucho tiempo.

Aquella noche estaba completamente excitada. Nunca antes se había ido a escondidas de casa, siempre se había portado muy bien. Precisamente por ello le parecía injusta esa continua vigilancia. Estaba de acuerdo en que las chicas quizás tuvieran que llevar más cuidado por los peligros que acechaban. Pero todos sus vecinos, una vez cumplían sus obligaciones eran libres de salir a cazar, pescar o directamente jugar con los demás. Ella si no era acompañada tenía que quedarse en casa. El viejo Triskelion se había instalado allí desde la estación pasada. El anciano no le caía mal en absoluto, pero siempre tenía un ojo puesto en ella. Aquella noche el pobre hombre estaba rendido roncando en el salón eso le proporcionaba la ocasión perfecta para escapar. No quería arriesgarse a pasar por donde él estaba, no correría el riesgo de despertarlo. Sus padres dormían como troncos, pero el viejo poseía un nivel de alerta muy elevado.

Saliendo por la ventana se deslizo como si fuera una asesina del filo por el alero. Previamente había dejado la escalera del establo apoyada para bajar sin problemas. Los peldaños parecieron crujir estruendosamente, era consciente de que en la quietud de la noche los sonidos parecían mucho más amplificados de lo que realmente eran. Jadeaba y el pecho le dolía, cogía aire rápidamente e intentaba no caerse, se sentía eufórica. Una vez en el suelo sentía sus pisadas fuertes y ruidosas como si de un Troll se tratase. La luna refulgía como un centenar de teas, se vislumbraban los campos de tomillo y jazmín su penetrante olor junto con el de las boñigas de caballo la hacía sentir mareada de la emoción. Evitando los caminos notaba como los matojos crepitaban deliciosamente bajo sus pequeños pies. Su ropa conservaba la frescura y suavidad de la última lavada. Se había puesto una muda limpia para la ocasión. Había pasado más de una hora en la bañera. Su hermano pequeño le había estado llevando cubos de agua hirviendo. Se había untado aceites en todo el cuerpo hasta dejar su piel suave y perfumada como una sacerdotisa. En su cara se dibujaba una tonta sonrisa pero no podía evitarlo. El corazón le latía cada vez más rápido  ante cada detalle que observaba en su camino.

Brandan la estaría esperando en el mirador. El chico estaría tan excitado como ella.

Al llegar no vio a nadie en la estructura de madera. Se apoyo en la barandilla de los escalones. La noche estaba en calma podía oír sus propios jadeos y el chirriar de los grillos. Unos ruidos le indicaron que alguien se acercaba por su espalda. Y de repente  Bruscamente fue agarrada  por detrás. Ahogo un grito, cuando  Notó sus manos,  y su boca apoyada en su cuello percibía su olor. Era Brandan. La había estado esperando escondido. Mientras la apretaba contra el  Notaba su erección apretándose a través del fino vestido. El muchacho estaba tan excitado como ella. Dándose la vuelta se buscaron hasta encontrar sus bocas y Ansiosamente se tiraron al suelo de tablas del mirador.

– No lo rompas.- Atino a decir Adela.

Era su mejor vestido. Brandan dejo de forcejear con ella y se puso a forcejear con su propio pantalón. Ella se quito el vestido arrojándolo a un lado. No llevaba nada debajo. Sus pechos brillaron a la luz de la luna. El chico tras un instante de fascinación se abalanzo sobre ella. Completamente humedecida lo recibió gustosamente. Brandan arremetía ansiosamente pero no parecía atinar resbalándose entre sus piernas “¡Luna! ¿Tan mojada estoy?” Suavemente   Le cogió el palpitante pene y se lo introdujo. Él busco su mirada al notar una pequeña resistencia.

-¡Vamos!- Grito.

Una lechuza salió volando desde un ciprés cercano. Al penetrarla sintió como si su cuerpo explotara en un éxtasis de sensaciones. No podía habérselo imaginado de ninguna manera.   Pero No era solo la sobrexcitación. Era el calor. El calor abrasador. El olor a carne asada algo iba mal. Brandan estaba gritando y Repentinamente se aparto de ella.

El muchacho estaba envuelto en llamas. Su grito era ensordecedor lleno de agonía. Decenas de pájaros cercanos asustados  imitaron a la lechuza. Los pilares del mirador estaban ardiendo. Había fuego por todas partes. Adela se incorporo y  Al extender sus brazos hacia él las llamas cobraron una mayor intensidad. Ella era el foco del fuego. Estaba sumergida en él, sin embargo no se quemaba. Solo sentía calor mientras  Brandan exhalaba su ultimo aliento a sus pies.  Mientras Su piel se ulceraba , reventaba y La sangre se vaporizaba. El chico con quien quería casarse se estaba convirtiendo en un esqueleto carbonizado con los ojos derretidos. Sintió horror de sí misma al notarse salivando ante el olor a carne asada y Corrió hacia el rio. Gritando. Pedía socorro. En cada una de sus zancadas dejaba un pequeña llama que se extendía devorando. Todo lo inflamable que tenia a su paso.

Fue a la orilla donde estaba la barquita de Sam. Dentro había un caldero. Con solo cogerlo la embarcación se prendió en llamas. Al acercarse al agua esta empezó a hervir y soltar vapor. El cubo de latón se deformo y se derritió entre sus manos. Adela desesperada continuo gritando.  Brandan había muerto. Ella lo había matado. Ella era fuego pero no se quemaba. Notaba las llamas a su alrededor. Quemaba todo. Calcinaba la tierra. La arcilla de la orilla se endurecía como los cantaros en un horno. Lloraba gritando hecha un ovillo. Lloraba lagrimas de fuego. Sentía cosas que no había sentido nunca. Podía sentir la horrible muerte de su amado. Podía sentir otras cosas. Sin verlos percibió a la gente a su alrededor. Habían venido casi todos. Sus padres, Sarisa, Tolmen. Los Blure. Zincon que le apuntaba con su ballesta de cazador. Trolein empuñaba su guadaña de guerra.  Los demás llevaban cubos. Nadie se acercaba. Sentía sus miedos, ella era un monstruo.

-Adela.- Triskelion se aproximaba lentamente.

A través de sus llamas las arrugas de su cara eran más profundas que nunca. Su cara de preocupación estaba bañada en sudor. Llevaba las manos en alto. Se volvió hacia los demás y les hizo un gesto de silencio. Todos estaban hablando. Adela solo fue consciente del insoportable griterío cuando se callaron ante la señal. Solo se oía el crepitar del mirador en llamas. “La tumba de Brandan” Adela volvió a llorar, con rabia. La voz del viejo le fue llegando a través de sus sollozos.

– Adela. Cálmate. No es culpa tuya.

-¿Cómo que no es culpa suya?- Bramo Zincon. – Brandan está totalmente calcinado, Sarisa dice que su hermano había..

-¡Cállate!-  La voz del viejo adquirió un tono que no admitía discusión. El cazador callo abruptamente, tan sorprendido como los demás.- Adela cálmate. Respira cielo. No es culpa tuya. Cálmate y te apagaras.

-Pero.-Balbuceo.adela

Triskelion siguió calmándola con palabras amables. Poco a poco se iba a cercando a ella. Le instaba a que descansase. Que durmiese. A ella le parecía absurda la mera idea de quedarse dormida en ese momento. Pero sin darse cuenta en un momento perdió la conciencia.

Cuando despertó deseo que todo hubiera sido un sueño. Pero no estaba en su cama. Estaba en la cueva de K. En uno de los camastros. Encima de la mesa había pan y queso. Empezó a angustiarse pensando en Brandan. En el esqueleto quemado en que lo había convertido. Noto el calor creciente. “No otra vez no” Las llamas volvían a recorrer su piel. ¿Estaba destinada a destruir todo lo que le rodeaba? ¿Por qué? ¿Era un monstruo? Con su nerviosismo aumentaba la intensidad de sus llamas. No quería quemar las literas. Ni la mesa. Ni las estúpidas tramas de mimbre que habían colgadas en las paredes asi que respiro e intento calmarse. Algo de fascinación hizo que se embebiera mirándo sus manos en llamas. No se quemaba¡¡¡. Pero solo tenía que agarrar un travesaño para resecarlo, carbonizarlo y hacerlo ceniza. La litera se le vino encima. Con un golpe de rabia su fuego se intensifico de igual manera. La estructura de madera golpeada por las altas temperaturas se deshizo. Adela no sufrió nigun daño. Al comprender lo que representaba su furia la avivo conscientemente. Su fuego se incremento de la misma manera. En un instante la habitación quedo arrasada. La comida también. Escucho a alguien tosiendo en el umbral. Cuando se despejo el humo distinguió la silueta de Triskelion.

-¿Comprendes que lo puedes controlar?- Dijo Triskelion.

-¿¡Cómo!?- Y con su exclamación una lengua de fuego salió despedida acompasando su ademan.hacia  El viejo que apenas logro esquivarla dando un paso hacia atras.

-¡Tranquilízate muchacha! Puedes controlarlo. Controla tus emociones.

-¿¡Como quieres que me controle!?¡Ni siquiera eres capaz de mirarme a la cara!- Triskelion asomaba la cabeza desde la entrada.

– Adela, niña: estas completamente desnuda. Cálmate por favor. Cuando lo hayas hecho con, sal afuera, estaré esperándote. Aquí mismo te dejo una capa para que te cubras. No la quemes- El anciano dejo un hato en el suelo antes de marcharse.

Adela constato su desnudez. Su carne se había vuelto roja. O quizás eran rojas las llamas que la envolvían. Intento apagarlas calmándose pero sus pensamientos volvían una y otra vez a los hechos recientes. La imagen del cadáver de Brandan en su cabeza era como un puñal en su corazón. La ansiedad la dominaba y le faltaba el aire. Las llamas ascendían. El techo de la sala se estaba volviendo negro del calor.pero al final logro controlarlo , Paso a paso alcanzo la ropa que le había dejado el viejo. Se cubrió y respirando hondamente y muy despacio salió al exterior.

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